miércoles, 18 de enero de 2012

Muchísimo entrenamiento...y algunas reflexiones.

Como ya comenté en mi anterior entrada, el viernes pasado me metí mucha caña para tener el fin de semana y la conciencia tranquilos, ya que debido a circunstancias personales, no iba a poder entrenar el sábado ni el domingo.
Pues esas circunstancias finalmente cambiaron, y el domingo me vi de nuevo embutido en el maillot y montado en la bici a las 9 de la mañana, con un frío que pelaba para lo que suele ser habitual por éstas latitudes.
La verdad es que fue una salida espectacular. Disfruté muchísimo, porque eramos un grupo bastante numeroso. No fueron muchos kilómetros (35) pero fue una etapa durísima, con continuas subidas de todo tipo. Algunas fuertes y cortas, otras más suaves pero muy prolongadas...en las que me vi en todo momento en el grupo cabecero. De hecho, tuvimos que parar varias veces a esperar al resto de la gente, que se iba quedando en cada rampa. Tuvimos una subida en concreto absolutamente rompepiernas con más del 25 % de pendiente..!!!, y justo después de habernos hecho otro kilómetro y medio de rampa ascendente continuada. Fue la escalada más dura que he realizado hasta el día de hoy, y aún así, conseguí llegar en 5ª posición. Con la lengua por el suelo y el corazón a 2.000, pero llegué hasta arriba. Parece que el entrenamiento va dando sus frutos. El resto del grupo, no llegaron ni a intentarlo. Pusieron pie a tierra y subieron éste último tramo andando. Después vinieron una serie de bajadas a toda mecha, en las que disfruté como un cerdo en el barro, con continuas reviradas y saltos, llegando a alcanzar velocidades de casi 65 Km./Hora. (Pasé un pelín de miedo también, lo reconozco).

El lunes, pensaba hacer algo de bicicleta en el gimnasio, para recuperar piernas de la paliza del día anterior, así que metí en una clase de spinning, y luego nadé mis habituales 20 minutos. Cuando ya me disponía a irme para casa, me llamó un amigo un tanto apurado...oye, si no te importa, puedes venir a jugar al fútbol, que nos falta uno? y allí que me vi. De nuevo en ropa deportiva, y corriendo durante hora y media. Pensaba que me tendrían que recoger en camilla, después de la paliza que traía arrastrando desde el domingo, pero la verdad es que me encontraba fenomenal. Mi cuerpo estaba respondiendo sin problemas a los esfuerzos tan continuados a los que le estaba sometiendo, y sin asomo de fatiga..!!

Y bien me vino, puesto que al día siguiente había quedado con un buen amigo y compañero costalero, para salir con la bici, ya que él, por circunstancias laborales no solía salir casi nunca, y su bici llevaba casi 3 años muerta de risa en el trastero. Así que de nuevo, el martes, algo dolorido y con algunas agujetillas del partido, me puse el culotte (uno limpio, se entiende, jejeje), y me fui de nuevo a dar pedales. No pensaba hacer demasiados kilómetros, ya que ésta persona está completamente desentrenada, y decidí llanear un poco, para que le fuera cogiendo el aire a su bici, el ritmo de pedaleo, alguna cuestecilla corta...pero al final, y por culpa de la madre naturaleza, la etapa se nos puso un pelín patas arriba. Para empezar, a los pocos kilómetros, nos metimos en una zona completamente embarrada, debido a las lluvias del día anterior, en la que hubo un momento que nos vimos obligados a echar pie a tierra, porque nos quedamos literalmente clavados con las bicis. Cuando por fin pudimos retirar la mayor parte del barro del cuadro, ruedas, frenos, cambio, zapatos, etc...,cogimos de nuevo una vía de servicio, y fuimos más o menos bien, hasta que el viento del norte nos empezó a dar de costado, y se nos hizo un poco más complicada aún, debido al frío y a la fuerza con la que soplaba. Para nuestra desgracia, el último tramo tuvimos que encarar el aire. Finalmente, y ofreciéndole la rueda continuamente, llegamos a la ciudad, donde nos metimos una peaso de tostá con pringá y un cafelito con leche que nos entonó el cuerpo de nuevo. Al final fueron otros 35 kilómetros, que no hubieran sido nada del otro mundo, excepto por las condiciones que ya os he contado. Lo que iba a ser una pequeña salida, se convirtió en una pequeña aventura.

Pues todo ésto parecía no ser aún suficiente para mi, y una vez que lavé bien la bici y llegué a casa, me fui de nuevo para el gimnasio, para terminar de rematar el día. Iba con una idea clara. Nadar. Más lento de lo habitual, pero durante más tiempo. Como ya os he comentado varias veces, uno de mis objetivos es la pérdida de peso, pero no quiero dejar de nadar aunque me ensanche y coja volumen muscular, porque me relaja muchísimo y me encuentro muy a gusto en el agua. Parece ser que el cuerpo, cuando mejor quema la grasa es mediante un ejercicio cardiovascular prolongado pero no a demasiada intensidad. Rondando el 60-75% de nuestra capacidad, así que voy a probar a ver qué tal se me da de ésta manera. Igualmente conseguí, por mucho que me tentaba la música que salía de las salas de spinning e indoor-walking, irme derechito a la piscina, con unas orejeras como los burros, porque me conozco, y era capaz de meterme en otra clase. Una vez en la piscina me metí en el agua, y nadé exactamente 30 minutos, con lo cual, calculo que al ritmo que fui y el tiempo que estuve nadando, haría en torno a los 1.350- 1.400 Mtrs., lo que no está nada mal. De hecho me sentía muy bien, y podría haber seguido perfectamente, pero ya tenía ganas de meterme en la piscina de frío.

Visto el nivel y la dureza de los últimos 3 días, hoy miércoles, no he hecho absolutamente nada. Hoy a descansar, a dormir bien y recuperarme en condiciones, que mañana quiero pegarle fuerte a las piernas de nuevo, antes de salir el sábado en ruta con la bici.

Será posible que cuánto más entreno, más me pide el cuerpo?  Mi organismo está respondiendo mucho mejor de lo que yo esperaba a éste tipo de entrenamiento tan continuo que nunca había realizado antes. La verdad es que me da muchísima confianza, y me alegra mucho ver cómo estoy consiguiendo unos resultados tan buenos en cuanto a tiempos, fuerza y resistencia en tan poco tiempo. Imagino que no debo estar haciéndolo mal del todo, y me llena de alegría y orgullo el ver cómo evoluciono cada día. No sé si os he dicho que soy una persona muy competitiva, y el hecho de verme jugando al fútbol, y aguantando sin problemas el partido entero, después de haber pasado casi 4 meses desde la última vez que jugué, para mi eso es un auténtico chute de moral. Es otra de mis motivaciones. Técnicamente no soy muy bueno, pero físicamente, sé que puedo serlo. Quiero correr más que el resto, aguantar más que los demás y dar el 100% desde el minuto 1 al 90. Y lo puedo conseguir.

Entiendo que a lo mejor a quien lea éste blog, le pueda parecer un tanto repetitivo e incluso aburrido, ver que siempre digo y escribo lo mismo en cuanto a los entrenamientos que me estoy planteando. Partimos de la base que, si consigo dorsal para la carrera, en Mayo voy a tener que hacer 101 kmtrs. en bicicleta por medio de la serranía de Ronda (podéis ver el perfil de la carrera en la foto de la derecha), y le tengo muchísimo respeto, por no decir miedo. Si hay veces que sales en ruta, te haces 50 Kmtrs, alternando llanos con alguna subida y llegas destrozado..!! Qué no serán esos 101..!! La muerte a pellizcos..!! Lamentándolo mucho por aquellos que se aburran, el entrenamiento es así. Mucha repetición, mucho esfuerzo y mucho sacrificio. De todas maneras, como he dicho, si consigo ese dorsal para la carrera, seguiré dándole muy fuerte a las piernas, muchísimo pedaleo (para hacer el cuerpo al esfuerzo), carrera continua (para ayudar en la pérdida de peso) y natación (para incrementar mi capacidad pulmonar). En caso de que no consiga dorsal, eso que habré ganado, y me podré relajar un poquito. Entonces me replantearé y encauzaré mi entrenamiento para otro tipo de metas, como es la Semana Santa, o el esquí, donde buscaré adquirir mayor fuerza muscular y potencia, en vez de la resistencia y la finura que busco ahora.

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